22/5/08


Desperté, no pude moverme.

mi mente fría ansiaba pensarte

y mis recuerdos buscaban el roce con los tuyos.


Desperté, no podía moverme.

mis oídos no escuchaban tu melodía al susurrar

y gritaban por el arrivo de tu respiración poética.


Desperté, y aún no lograba moverme.

mis ojos sólo veían la turbiedad de tu distancia

y escurrían como cascadas golpeando rocas a su paso.


Desperté, y mis piernas temblaban.

porque mi garganta reseca deseaba el aire de tus palabras

y mis labios perdían el dulce tabaco de los tuyos.


Desperté, con mis manos entumidas

que soñaban con el tacto de tu cara contra mi barba

y recordaban tus tobillos enlazados a los míos en ese mar de sábanas.


Desperté, y pude moverme en silencio.

y una sombra se abalanzó sobre mí

como la muerte busca a los que deben partir,

mientras un fuerte ruido me golpeó a sangre fría,

como la helada provoca en un invierno distante...


El reloj dejó de sonar





Eran las 05.00








Tú, ya te habías ido.

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